Haciendo un somero análisis de algunos métodos encontraremos
que aunque todos ellos persiguen el mismo objetivo, tienen distintas
maneras de enfocar el problema. Al principio, todos se ocupan de
dar al alumno los conocimientos elementales que necesita para empezar
a tocar, es decir, el conocimiento del pentagrama, teclado, el nombre
de las notas, sus valores, las Llaves, silencios, etcétera.
Los métodos tradicionales europeos: Beyer, Mathews, Lueger,
Lebert-Stark, etc., proponen la enseñanza de estos conocimientos
elementales de una manera clara y concisa, mostrando el teclado,
el pentagrama, la clave de sol, las notas, sus valores, dejando
las explicaciones concernientes al criterio del maestro, quien las
aplica en el caso particular de cada alumno.
Otros métodos, casi siempre americanos y llamados modernos
por sus propios autores, tratan el problema con un sistema adaptado
a la mentalidad y posibilidades del niño . Estos métodos:
Willians, Thompson, Schaum, R. Kurzman, proponen la enseñanza
desde la primera lección de una manera simple y adaptada
a la mentalidad infantil, haciendo aprender al niño las notas,
los valores, las llaves (la de sol y fa al mismo tiempo), el teclado,
como un juego y dando poco que pensar al maestro. Generalmente estos
métodos empiezan con varias lecciones con manos separadas
que se alternan, ambas manos forman una melodía fácilmente
asimilable para el niño.
Muchos de estos autores han escrito métodos para principiantes
adultos, siguiendo el mismo sistema, pero quitando dibujos, canciones
y toda clase de juegos.
Todos estos métodos, modernos o no, se proponen como objetivo
prin¬cipal el aprendizaje de los conocimientos elementales,
pero también tratan, unos alternando las manos y otros con
ejercicios para cada mano, de que el alumno empiece a tener una
independencia de dedos y pueda moverlos cada vez mas fácilmente.
Estos ejercicios, tratados siempre en forma sistemática,
primero con valores de redondas, blancas y negras, con el empleo
escalonado de cinco dedos al principio y después alternando
en diversas combinaciones, consiguen la practica de las notas, valores,
silencios, etcétera, y son además una preparación
adecuada para el problema siguiente que se presenta al tocar ya
con manos juntas. Muchos métodos antes de abordar este problema,
recomiendan estos ejercicios preliminares de cinco dedos en una
forma más insistente que otros que lo inician casi inmediatamente.
En algunos casos los estudios del alumno son acompañados
por el maestro, pero en todos ellos se persigue llegar a tocar manos
juntas con suficiente independencia y soltura. En realidad, el mayor
o menor tiempo empleado en estos ejercicios preliminares esta determinado
por las necesidades del alumno mismo.
En estos ejercicios se comprende que el maestro debe dar su concepto
o su idea sobre la postura ante el teclado, posición de la
mano, pulsación, etc., que le ayuden a seguir fácilmente
su plan determinado de enseñanza.
Todos los métodos, al llegar a ese punto, siguen con una
serie de ejercicios que plantean un problema determinado y que llevando
un sistema progresivo de dificultad, tratan de enfocar ese objeto
preciso. Entresacando algunas lecciones de distintos métodos
podemos obtener un esquema con las características esenciales
comunes a todos, que muestran la forma en que cada uno de ellos
ha sido elaborado con el objeto de tratar de resolver los diversos
problemas que se le presenten al alumno en su estudio técnico
y musical. Cada método tiene ejercicios.
Algunos de estos métodos al llegar a cumplir su objetivo,
principalmente en la coordinación de las manos y una interpretación
adecuada, proseguirán a entrar en nuevos métodos para
desarrollar mayor fuerza en los dedos, como así la velocidad
llevando métodos como Hanon, El Pianista Virtuoso en Sesenta
Ejercicios, como también C. Czerny. School of Velocity. Todos
estos métodos serán parte del desarrollo del repertorio
del alumno, basándose en las destrezas adquiridas progresivamente.
fuente:
la enseñanza del piano. instituto veracruzano de la cultura,
año 2003