La
afinación es el ajuste de la tensión de las cuerdas para
hacer que el piano esté afinado, no necesariamente con el diapasón
de concierto estándar (440 Hz). Este servicio se lleva a cabo
en el caso de pianos que son regularmente afinados –cada seis
meses-. Si el piano no se ha afinado periódicamente, necesitará
un estiramiento y después la afinación para que pueda
mantenerse estable. Es lo que ocurre cuando un piano no ha sido afinado
durante un largo período de tiempo. Cada año que pasa,
la afinación se va haciendo más lejana del estándar
y el trabajo para el afinador es mucho más complicado, dado que
al piano le cuesta mantener una estabilidad en la afinación.
Durante el invierno, el piano suele bajar de afinación y no necesariamente
sube durante el verano. El afinador ha de aumentar la tensión
de las más de doscientas cuerdas, lo que somete la estructura
del piano a una tensión extrema, llegando a las 20 o 28 toneladas.
Para realizar esta subida, la afinación se debe hacer, como mínimo,
en dos partes para conseguir la estabilidad de la afinación.
Los pianos están construidos y diseñados para sonar a
440 Hz. Cuando un piano no es afinado a esta frecuencia, la calidad
del sonido disminuye considerablemente y el piano sufre.
Existen
dos tipos de afinación:
- De casa
Las afinaciones de casa son las realizadas en pianos de uso casero.
No requieren una especialización tan alta por parte del afinador
y la exigencia a la cual está sometido el piano no es la misma
que la de los pianos de concierto. Éstos serían los pianos
de estudiantes, de profesores y de particulares en general, así
como los pianos de Escuelas de Música o de Conservatorios.
- De concierto
Las afinaciones de concierto requieren una mayor especialización
por parte del afinador a causa del alto grado de perfección que
se le exige al piano, dado que es el protagonista. Éstos serían
los pianos usados en teatros, salas de concierto, auditorios.